Sonreír mientras tu sonrisa chirría: es posible

Surfeando por la intimidad de los corazones de casas, clínicas, organismos públicos y comercios que van desde ultramarinos hasta grandes cadenas hoteleras me dejo seducir en la cresta de la ola por las ráfagas que me tiran de la tabla para inmersarme en la inmensidad del océano a pocos metros de la costa, revistas y blogs de interiores, extrapolables a estéticas fotografías de planos de detalle que dejan espacio para algún intruso rincón de la casa.

Vuelvo a nado hacia la orilla, doy media vuelta y me dispongo a enfrentarme a una nueva ola que determino para no vagar durante horas como acostumbro gracias a mi keyword, ahora que parece que sea suficientemente amplio el castellano para usar sin pensar anglicismos a doquier, éste es clínica dental y encuentro la antítesis que me espero y esa sorpresa me cautiva y la elijo como mi mejor opción.

De la mano o el ordenador del estudio de Maite Prats se genera un nuevo concepto para una clínica dental, ante la esterilidad, higiene e imagen blanca de las aburridas y generadoras de pánico salas de espera aparece una nueva luz para dar un giro al horror del dentista.

En este breve recorrido fotográfico extraído de diariodesign y realizado por Medir Cucurull ya observamos la nueva idea no tradicionalista de su propuesta para este aséptico sector,   en la que me centraré exclusivamente en la sala de espera, aunque amplio y ofrezco con un solo click a quien quiera ver los planos y robar unos caramelos de la recepción.

La sala de espera es un paralelepípedo de “madera”, alguna resina o aglomerado con revestimiento de madera, que en dos caras opuestas tiene láminas de cristal.

Este primer elemento, que es la estructura aguarda a la sala y ya comunica por si misma, por el hecho de ser una pieza a parte separada matéricamente del resto la descontextualiza del puramente factor médico, la madera cubre desde el techo hasta el suelo y las dos paredes generando calidez, un tono hogareño que evita el folklore de sevillana y retrato de familia de un salón cualquiera a través de una mínima cantidad de elementos interiores y así continúa generando esa higiene que comportaría el insípido blanco del yeso, algo cálido sin llegar a parecer sucio o barroco. Las dos amplias cristaleras que son la puerta y su lado opuesto luchan por generar una libertad, para restar la angustia de la espera de la maquinaria del dentista, un lugar diáfano y transparente que permite ver el pasillo, aunque no se vea nada más que esa cortina de luces y un exterior. El vidrio rompe con la claustrofobia interior de un futuro paciente aguardando la hora, que siempre se alarga, de su cita.

Pese a ser ajena a la propia habitación la cortina realizada con listones de tablero contrachapado ilumina el habitáculo debido a su muro transparente. En los pasos del proceso de una ortodoncia esta luz genera un camino anaranjado que lleva a un “esperanzador” paso dos, el contacto con el doctor, no teñido de ese blanco tenso. Las láminas aunque tapan la luz son el elemento que las deja pasar a través de su no existencia, con lo cual este juego dinámico de formas y tonos relaja el ambiente hacia el interior. Además el reflejo en el cristal visto desde el pasillo vuelve translúcida la transparencia al formar una capa lumínica.

Continuando con los elementos lumínicos, encontramos una lámpara suspendida del techo al lado opuesto de la puerta.

La lámpara colgante Steen de Santa & Cole, es una pieza diseñada por Steen Jørgensen que basa su iluminación en el juego de platillos concéntricos distribuyendo la luz de una manera uniforme. Esta pieza, situada en el interior, genera otro foco de luz compensando el desvanecimiento que supone la luminosidad de la cortina, al repartir de manera uniforme la luz no fragmenta el espacio y pese a tener un diseño geométrico su dinamismo de círculos no se estanca en la frialdad.

El elemento restante que forma parte de este fragmento del universo es la silla Cappa, al que recurren en el resto de espacios, tanto con la misma pata: dos trapecios paralelos metálicos, como con la opción de pie con ruedas para el uso del doctor o recepcionista.

Dentro de las cuatro alternativas que nos ofrece el asiento han elegido la que tiene el pie con estructura varilla tipo patín:

catálogo de la silla Cappa

Esta silla diseñada por Josep Lluscà de Forma 5 tiene el asiento y respaldo en polipropileno reforzado con fibra de vidrio,  el cojín es de galleta tapizada y las patas son una estructura metálica de tubo de acero de 20 mm de diámetro pintadas.

Retomando la idea de esta generación de claustrofobia a que nos tienen acostumbrados los dentistas y en comparación con la silla Cuore de la misma casa se puede observar de una forma clara este espacio sustraído de la espalda como el lugar de respiración de oxigenación del ambiente, su forma redonda nos resguarda, nos da calidez, nos cubre, no es el cuero de cuore pero tiene un recubrimiento del asiento que relaja respecto el plástico del polipropileno blanco que lo recubre todo que aporta el toque de impersonalidad, de serie (pensando respecto la silla cuore que jerarquiza a aquel que se sienta en una mayor posición) no volviéndolo demasiado personal y cómodo pero haciéndolo my humano.

En conclusión un nuevo respirar diáfano y cálido a través de los materiales, la luz y los objetos con un toque sofisticado que ofrece un nuevo concepto de clínica dental.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s