Empezaremos con un final: ETA

Retomaré la violencia para intentar llegar a algún lugar, sin embargo el proceso sea el camino que se convierta en territorio y un apoteósico final inexistente nos decepcione, perseguiré el hilo del símbolo y el diseño, abriendo y cerrando el campo acerca del término terrorismo reivindicando el uso inventado y reinventado que se hace por parte de los medios para darle el mío, que será discutible como el propagandístico que usa prensa, radio, internet y televisión, me adentraré allá donde pueda, quiera y me permita el tiempo, para ello comenzaré a hablar uno a uno de estos grupos, particularmente de algo muy nuestro si somos España, de algo muy lejano si entiendo las naciones culturales como entidades propias, de algo con un final para algunos abiertos, para otros esperanzador, para un servidor un paso hacia el diálogo enterrando las armas que va a acabar no gustando a nadie, pero en una guerra siempre quedan los campos minados y las mutilaciones nos recordarán de por vida porque no somos la vieja Europa.

Hermanos y primos permanecieron en el transcurso de la Guerra Civil Española, una sublevación militar contra un régimen democrático en que se veía peligrar el bolsillo por parte de burgueses y terratenientes que como consecuencia de la sangre y unas catastróficas desdichas vieron su seguridad en la figura de Franco. La autoritaria dictadura que administraba dosis de patria y naciones en beneficio del estado mayor engendró odio con un hijo nonato llamado ETA.

ETA se fundó en 1958 recogiendo el discurso de Sabino Arana y

Padre del nacionalismo Vasco

Sabino Arana

asociado a los movimiento sociales, a la guerra de guerrillas, al tercermundismo y al contexto de la época fue creciendo y constituyéndose en un grupo violento que demandaba la independencia de su región. Alterando el discurso empezó reclamando protección por el genocidio que supone la inmigración, un discurso xenófobo y nacionalista razonable pero no hasta ese extremo. Asocia la religión en su discurso primerizo “Un pueblo muere cuando pierde su alma colectiva” y vincula el alma a lo nacional, aunque posteriormente su laicidad sea un extraño dilema ya que los eclesiásticos vascos dan gran apoyo mediático y de otros menesteres al grupo. El detonante que convierte su ideología en violencia es obviamente el primer ataque, pero que hasta el momento que éste no existe no es más que teoría, allí con un héroe ante los villanos ya comentados se ampliará la dimensión que cobra la violencia, gigantemente ampliada cuando la represión por parte del “enemigo” fuerzas del estado reprimen a la sociedad por los actos violentos del grupo. En su hacer va evolucionando y se van disgregando partes más radicales que son las que resisten, aquellas que apoyan la violencia, ya que el doble discurso violencia y el político siempre van caminando en paralelo. Es cierto que el estado, el GAL y más tarde otro estado, Francia, van actuando en lo que podríamos denominar “la cacería” y se va resquebrajando a ETA, pero es muy relevante cuando el juez Baltasar Garzón desentrama ese grupo de asociaciones que son una red que actúa en forma de círculos concéntricos, a raíz de aquí se desarticula innumerables partes que forman a ETA a un nivel más amplio, no sólo su parte militar. Sin embargo, Batasuna o Kale Borroka no nos interesa demasiado para hablar del diseño en este punto, así que tras esta brevísima introducción que sitúa a grandes trazos a aquello que llamamos terrorismo podemos hablar de su diseño.

Están los incrédulos que dirán que el 20 de octubre (el Pais) no fue más que un espacio para que ETA se vuelva a armar, sin embargo otro camino puede llevar al pueblo vasco a sus objetivos, para algunos será una pena no volver a ver la Ikurriña al otro lado de la mesa donde se sitúa la Arrano Beltza y la bandera de navarra, más que una creencia en la violencia, la esperanza de que algunos monstruos sientan pánico ante su libre hacer, pero la justificación de las acciones por el hecho de existir el terrorismo es una arma de una sola hoja sin mango. Desaparecerán los comunicados pero quedará su lenguaje y las frases en las calles, el anagrama de su bandera creado por el anarquista Felix Likiniano en el que destacan tres elementos: El hacha y la serpiente, la palabra ETA y el concepto escrito de bietan Jarrai encima de un fondo azul y negro, unas huellas de agua en un recorrido que parece entrever una encriptada forma que no es más que una referencia de manchas de camuflaje, un estilo militar frío y misterioso que no acaba de tener una forma orgánica. La herramienta-arma traducida en una hacha refleja a un pueblo que se construye y se defiende, la hoja tala el bosque para poder erigir sus casas y con ese mismo objeto en mano se defiende de sus enemigos, recuerda al verdugo y las capuchas en sus comunicados a las víctimas creando un círculo perverso de víctimas que cambiaron su papel, que se defenderán mientras se enarbola una serpiente a ellos, la creadora y la destructora del cosmos, un sigiloso animal que escucha y se esconde, el ojo hipnótico de la muerte, que aguarda y ala vez copula, una cabeza-glande fecundadora asociada al término vulgar de follar que indica destrucción por parte del pueblo, la fuerza oculta que no espera que junto al hacha se unirá para erigirse en una lucha militar inteligente y escurridiza. El anagrama de ETA son una referencia a su identidad como grupo indican que son Euskadi Ta Askatasuna traducible como Libertad para Euskadi, explican su propuesta, su meta que en la línea del siguiente texto bietan Jarrai enmarcan a la imágen, que en un primer momento fue escultura, y refuerza la idea de la astucia y la fuerza como algo inseparable (bietan Jarrai significa ambos siguen o caminan a la par), estos dos conceptos mostrados en imagen no son exclusivamente dos características del movimiento sino las bases con que se construirá el futuro ese Euskadi independiente. Su bandera los representa y nos explica claramente que son, que quieren y como lo van a hacer, una de las marcas que pese a parecer algo precario y mal hecho es muy potente y se apoyarán en ella en pintadas en la calle y en sus comunicados.

Los comunicados de ETA tienen tres elementos distinguibles, en primer lugar el anagrama ya explicado, en segundo las tres banderas y por último ellos mismos. Las banderas son una muestra de su lugar de pertencia, de la ubicación de aquel territorio que reclaman administrar, la Ikurriña la bandera oficial del País Vasco por un lado que enmarca el límite izquierdo del cuadro que enmarca todo, en su opuesto se encuentran dos banderas la de Navarra y la Arrano Beltza, esta segunda es una bandera con fondo amarillo y un águila utilizada por los sectores nacionalistas para reivindicar el reino de Navarra que juega esa vinculación atemporal con la presente de Navarra.
Icurriña

Bandera Antiguo territorio Navarro

Bandera Navarra

Como colofón cuentan sus vídeos con su presencia una especie de fantasmas blancos vestidos de humanos que llevan boinas negras, txapelas, símbolo de su región cultural. Las máscaras los identifican como ETA, no utilizan los pasamontañas negros de otros movimientos, estos rostros blancos que los determina los hace ser cualquiera, eso si, cualquier vasco o navarro por el resto de elementos que llevan, no la multitud. Tres personas ni más ni menos, muestra a un grupo, sin un líder determinante, una fuerza potente que ha ido utilizando la violencia y es agresivo en su lenguaje hasta 2006 en que una voz más dulce, una mujer que locuta, no agrede al hablar, crea un camino esperanzador en la trayectoria del grupo una muestra que hoy ve sus resultados.

ETA

Logo de ETA

Existe otro emblema no tan relevante que es la sobreimpresión que cuenta dos círculos concéntricos y en su interior está escrito el anagrama ETA y Euskadi Ta Askatasuna en el exterior del primer círculo pero dentro del segundo, una imagen más moderna y útil para insertar en los medios y que integra a todos sus miembros, como Garzón explicó en los juicios ETA es el centro pero de él se desprenden una gran cantidad de grupúsculos que forman parte del complejo: Euskotabernas, Gara, Herri Batasuna, Kale Borroka, Segi, Jarrai, Haika, Ekin, Kas… Un nuevo logo que junto a la estrella en pequeño muestra su clara actitud nacionalista imperante y un poco de social.

En conclusión un grupo “terrorista” que con su propio nombre indica su objetivo que juega con los elementos para indicar como y dónde lo va ha hacer, que habla reiteradamente de las formas y del porqué, un grupo que decide tomar las armas como solución para la independencia de su nación que incide en la fuerza-violencia, para su territorio nacional (País Vasco francés-español y Navarra), un grupo que nos ha dicho adiós pero que ha marcado de sangre los libros de historia, que ha marcado de opciones las alternativas de esta cárcel autoimpuesta.

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