Fibras de bits para construir celuloide

Heroes no convence, tal vez al ser espectador le pedimos a la ficción más coherencia que si tan solo vemos una escena, pese a este detalle, para equilibrar no voy a mirar las temporadas de todas las series de las que hablaré, por salud mental y por tiempo, sin embargo tras la idea extraída de un vistazo quiero desgranar un poco más los elementos que las componen.

En el universo Stargate crean Stargate Universe, una entrada compuesta de una primera parte obsoleta en cuanto a ofrecer imágenes de los protagonistas, pero si exclusivamente tomamos los once segundos del final podemos llegar a un símil a nivel de tiempo con Heroes, pero más potente. La escena se abre ante un universo vacío, con escasos asteroides o planetas, si éstos existen están lejanos, es un espacio en calma y en un momento determinado de forma progresiva aparece una luz, un portal, una nebulosa (dependerá de nuestra relación con Stargate que se presupone que existe). Este halo azul nos absorbe, llega hasta el espectador, lo cubre lo inmersa dentro, con él llega el título, la esencia, lo que encontramos más allá o precisamente allí, y de repente como un agujero negro lo engulle todo y vuelve al principio, a la nada, polvo somos y en polvo nos convertiremos, es el punto de partida, un encabalgamiento. Acompañado con una música de misterio se hace una metáfora de la vida, de la vuelta al comienzo, siglas que son los personajes, la historia en si misma. El símbolo de la luz como vida, el nacer aparece para albergar existencia en ese universo “vacío” y a la vez personifica al universo como un gestador de algo que nos promete descubrir.

En el caso de The 4400 sitúan al espectador fuera, sin definir forma ni nada, se observa el mundo y se introduce en él, el siguiente fotograma es la tierra en su esplendor, con agua y vida animal, sin alteraciones humanas, un ciclo perfecto con dos elementos esenciales, agua y vida vegetal. Después se acerca al mundo de lo humano y en este se muestra un banco con un libro abierto y apoyado hacia arriba, evoca la existencia del ser, muestra dos construcciones suyas el asiento y un tomo, refleja al ser en una actitud previa de relajación, de tranquilidad. Ofrece a un animal inquieto, curioso, pacífico, inteligente que ha parado su lectura, pero no de una forma libre, este hecho lo denota la posición del libro y lo acompaña la nula actividad del entorno. En la siguiente imagen aparece una bañera derramándose, al ser la escena siguiente a la del banco entendemos que el humano también ha desaparecido, esta vez muestra su rutina en un acto de higiene, pero la recreación de la higiene, no es asearse es el malgasto por el placer del baño. Estas imágenes acompañados por la música no muestran violencia ante la desaparición-sustracción de los individuos que dejan sus rutinas, muestran una consecuencia final. Un teléfono descolgado continúa la línea de la extirpación del ser humano de su rutina, en este caso comunicándose, hablando, reforzando a la no existencia guiándonos hasta el auricular remarcando el hecho del habla y de escuchar. Una historia de humanos sin humanos, que nos lleva a una escena llena de vida, el reino vegetal, plantas y árboles creciendo, acompañadas del sol que las alimenta, para pasar a la noche y la luz en forma de faro de coche, producto humano carente de vida, pero sin estropear, una vida sin humanos pero con sus consecuencias, con sus estructuras inmersas en la naturaleza. En la siguiente imagen vuelta a la persona, a sus hábitos, al placer, a la necesidad y al vicio una paradoja que mata y alimenta, tabaco y comida, contrariedades de un humano que están recientes, ya que el cigarro se consume. Y del comedor a fuera, la pared, el muro el espacio propio, la posesión vista desde fuera resquebrajándose, con una ventana, que permite entrar al interior, un mundo que anticipa su destrucción, un humano obsoleto, seguida a ella aparece el humano, perdido y desconcertado dejado en la naturaleza, una oscuridad misteriosa, juego de niebla y luz en la que se acaba todo. En este caso metonimia de tabaco y comida, como necesidad y vicio para llegar a una paradoja. El teléfono en el caso de comunicación, el libro para el conocimiento, el aprovechamiento de recursos estéticos asociados al audiovisual para decir sin ser explícitos.

Como tercer ejemplo he elegido The lost room, ya comienza con una metáfora en la que un desierto soleado se cubre de nubes, la soledad, la incertidumbre, lo inhabitado, la nada, sin referencia por donde guiarse, lo árido y seco en el que una sombra de misterio lo cubre. Entonces aparece una puerta con un sol y un 10, sol símbolo de Ra, elemento de vida y vinculado al desierto anterior, al abrir la puerta un destello desconcierta al espectador y le muestra una llave, la llave, metáfora de solución, de salida, que la recorre hasta llegar al llavero. Tras ello aparece el reloj, los relojes, metáforas de tiempo que se alternan, un juego entre horas o días en los que la luz interfiere. Después del tiempo la figura del Joker aparece advirtiendo de una trampa, un juego, de aquello que parece pero no es, un equívoco en que basa lo anterior y lo que viene. Un pantallazo de la habitación muestra el escenario, la importancia pero como caja que sustenta al resto de elementos, como la foto de pareja el día de su boda, antigua, roída por el tiempo, un compromiso al que le pasa un peine por encima, una hipérbole de la forma para convertirlo en cárcel, una prisión que los une a los dos o que alguna consecuencia los lleva a ella, todo ello con la inocencia que puede tener un peine, que sumado a los efectos lumínicos le da esa tenebrosidad. En la sucesiva imagen aparece otro elemento inocente una pluma, con el sol del hotel pintado en ella, un recorrido por el escritorio, firma, acuerdo, tratado y elemento de merchandising, vinculado a los siguientes objetos unas tijeras que pese a no enseñar la punta generan violencia, ya que el travelling a lo largo de ella acaba sin acabar donde empieza la punta de un abrecartas, elementos ingenuos cargados de tensión, de agresión. Objetos que se han convertido en armas de oficinas. Encabalga a continuación la foto, pero no es la misma, en esta el hombre mira a la chica sin inocencia ninguna, una escena más dramática aumentado por el camino de yuxtaposiciones de imágenes. La foto refleja la culpabilidad de él, y a ella como víctima, reforzado por imagen correlativa un billete usado de autobús, un recorrido que en la representación nos guía hacia esa habitación ya mostrada, encabalgamiento intermitente, con una habitación número 10, una llave y un pomo, para al fin ver la cara de él iluminada por el misterio, adentrándose en su interior.

The journeyman es otro claro ejemplo en el que juega con figuras retóricos, empezando por fechas de años que suceden sin orden ninguno encima del puente de Manhattan, mientras las nubes van de derecha a izquierda. Los números nos indican un descontrol del tiempo, el puente nos refleja la ciudad como símbolo de ella y las nubes nos indican la marcha hacia atrás, esto no ha de ser así pero la lectura occidental es de izquierda a derecha y por ella, acrecentado por lo que viene a continuación si que reflejan este ir atrás. El  vuelo de las palomas, que están en el aire, todo se ve desde el cielo, y las palomas son emblema de la ciudad también, van hacia atrás como en una  búsqueda de la ciudad al llegar al inicio que es el fin. Animales que van que muestran un camino natural y artificial, esta artificialidad se muestra con la rutina del tren, con el despertar que es una vuelta a la cama, otra cotidianidad de la ciudad, de los Manhattanites, encadenado del hierro del tren-metro al reloj que marca alrededor de las 6:15, hora de levantarse. Chinatown continúa ofreciendo el carácter de la ciudad, echando de profundidad de campo a sus habitantes para hablar de la ciudad en toda su globalidad y así seguir por la carretera con los coches, haciendo hincapié en el día a día, la ciudad se antidespierta, no un hombre sino el reloj, el puente, el tranvía, las palomas hasta llegar al principio que es la noche con el puente de Manhattan y unas extrañas luces que nada tienen de natural. Nace donde acaba encabalgado la historia.

Como último ejemplo está Fringe algo más breve y al parecer extraño opening. Extraña la molécula que aparece que contiene una luz, como un germen de vida, que se mueve y le rodean palabras que completan ya la historia, psicokinesis, teletransportación, ese inicio de vida capaz de ir más allá de lo que el ser humano es, pasa la molécula por libélulas, un fósil, que es parte o base de flores y caballitos de mar un símil visual, una especie de brainstorming analizado, imagen asociada a la vista por microscopio. Una molécula que se hace más pequeña reafirma ese concepto de análisis, la sinécdoque de una molécula con el concepto de investigación. Representaciones a ordenador de células del organismo de un ser, que en la primera temporada tiene cinco dedos y se muestra su mano, pero que en las siguientes se refleja la huella con 6 dedos, un humanoide con habilidades nuevas, evolución genética. Algo que no queda claro si quien analiza es el humano o el no humano (o animal evolucionado), pero que acabo formando a Fringe, la molécula inicial que encabalaga con la creación del título.

Amparados en los recursos estéticos utilizan el encabalgamiento del principio con el final, ese polvo somos y en polvo nos convertiremos que bien puede ser estás perdido en mitad de la nada y entre ambas partes una serie de elementos van dando cuerpo a la historia, a través de metáforas, sinécdoques y otros recursos. A parte de la belleza ninguno muestra a los personajes y si es así son escenas ajenas al contenido de la serie, todo con una banda sonora que dramatiza los que las imágenes explican sin voz en off. Retales breves pero que dejan pie para que se nos marque en la memoria, excepto Stargate el resto nos explican una estrofa no exclusivamente un verso.

Retomemos Heroes, así su analisis nos contrapondrá elementos:

Estamos en el universo mirando la tierra, de repente se oscurece todo, metáfora de que el humano, las plantas, los ríos y el agua no son importantes porque aparece el eclipse, que es el sol, es decir ra, dios de la vida. Ra se esconde tras la tierra, pero está allí y la inutiliza cuando se muestra, la usa para hacer ver que es el arquitecto del universo, la tierra es pupila del ojo que es dios, omnipresente aunque no se vea, pero que al ser el ojo lo ve todo, nada escapa de sus manos, él incide de tal manera que genera una explosión en la tierra a modo con la excusa de la O de HerOes, incide porque tiene poder y derecho, porque es suya, para luego desaparecer en el final del eclipse, sin sol y sin tierra, le da la vida, la enseña, a la tierra, la convierte en nada cuando deja de existir, porque Ra controla rel ciclo de la vida.

Un elemento que no comparte es el encabalgamiento que es la base para amparar todo lo que va entre medias, sin embargo utiliza la alegoría de dios, la metáfora del ojo, la de dejar de existir con la sombra, y todo es acompañado por una música, tal vez la brevedad no deja explicar más. El problema que encuentro es que la serie se basa en superpoderes y a mi parecer no muestra estos superpoderes, de igual forma que The 4400 genera la sensación de que toda la humanidad desaparece y no es así, en Heroes su entrada intuye a dios como partícipe eterno de la historia y no es cierto, además el hecho de no hablar metafóricamente de los poderes no encaja con la serie. Otro problema que existe es la brevedad, pasa como un flash, un destello, para así contarnos un previously in Heroes y que no sature, pero si la poesía visual es buena, no molesta la asociamos a algo inevitable que no nos molesta, en Stargate si cogiésemos el fragmento del final sería breve pero mucho más claro, debido también al mundo de esta ficción que ya es parte del imaginario colectivo de los telespectadores. El hecho de donde provengan los poderes, es decir hablar de dios o de la ciencia, sería un punto a mostrar pero como dos posibilidades, dos guías, las cuales no son opción en este ejemplo, y en la serie aparece más como evolución genética que toque de dios, por mucho eclipse que aparezca. La serie tienen hilos distintos pero su esencia son los poderes, son humanos con habilidades, con lo cual este punto debería de ser la clave para realizar la entrada dejándolo abierto para no rebelar nada al telespectador.

En definitiva debería de hablar de superheroes, si se quiere mostrando a la ciencia y a dios en su dicotomía de creación, o alteraciones genéticas que crean a superhumanos, embarcados en un encabalagamiento que permita metáforas, sinécdoques u otras herramientas poéticas en la mitad, todo ello con una música que guíe la entrada.

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