El blanco es silencio

Como en la anarquía postautoritaria que sufre Libia vagan pensamientos islamistas, liberales y ortodoxos recorriendo el país y mi mente, buscando la clave para gobernar su territorio y así convertirse en la temática del día, el título de la portada de mi trabajo. Sin metralletas ni sangre en sus manos apuesta por el gobierno un c(á)rtel sin organizar, faldas de papel para anuncios de empresas donde el sector de ventas, el proletario y el capitalista es un humilde estudiante que alquila habitación. Paseo por las calles de mi ciudad sin miedo a sublevaciones de militares desarmados, observo aquello que no cabe en los medios convencionales, el uso de una técnica tal vez más común que los clasificados de un periódico, paredes, farolas, corchos de centros cívicos, postes de la luz, huecos donde anidan las ofertas u ofrendas de trabajo, como una economía sumergida que no tiene cabida en otro lugar, ni de otra forma. Principalmente el centro de la ciudad se decora con sedimentos, capas de papel y cinta adhesiva dejado a la intemperie, ubicaciones constatadas de un mayor ROI intuitivo, en las cuales el timing de la campaña lo determina la necesidad del siguiente a colocar su comunicado. Cual idea de vanguardia de mezclar arte y vida es el camino de vida y publicidad real, no espera el consumo de un medio para insertarse, está en plena vía pública, además de en corchos predeterminados, aparece como matojos que nacen en la acera desafiando a las baldosas, llevando el mensaje directamente a todos, ampliando su audiencia a cualquier transeúnte. Su efectivo deberá de existir, ya que continúa su uso, si no las pérdidas en medios e impresiones serán, probablemente, recuperadas con uno de sus clientes. No son en vano los temas elegidos para ofertar, se ofrecen y se buscan trabajadores (carpinteros, paletas), conferencias de esoterismo, habitaciones a alquilar, partidos políticos extraviados… indicadores de las necesidades de una parte de la población, una clase no pudiente en el que las leyes del mercado publicitario gira en torno a una estética que no me acaba de atrapar.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

De otro lado los restos de Gadafí se exponen en un refrigerador, lo íntimo y privado de la tristeza, la catarsis de una dictadura materializada en una defunción, muerto por la propia vida elegida, una elección que llevaba décadas aullando un final, la mezcla de público y privado alternando ego y pueblo en una racionalización de los recursos extravagante, cual balcón repleto de helechos y hortensias. Habitaciones híbrido de lo personal y lo social, proyección de un yo o lugar de almacenamiento, recurso donde poder tender o fumar, estancia anexionada al hogar, residencia de verano… Posibles diseños que nacen a raíz de la disposición del “arquitecto”, cubículos minúsculos que roban metros cuadrados a una construcción, mas un laberinto inclasificable demasiado relacionado con interiores, lejano y arduo para quedarme con él.

Sabores agrios tras morir el leopardo y Gadafi, buscando sustitutos para gobernar mi mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s